Ir a la ITV no es una lotería. Es una inspección técnica, y si el coche está como debe, pasa. El problema es que muchas de las cosas que miran no son evidentes en el día a día. Por el taller pasan muchos coches antes de ir a la estación de L’Hospitalet, y los fallos se repiten una y otra vez.
Aquí no vamos a hablar de cómo pedir cita. Vamos a hablar de mecánica, de lo que de verdad miran en la línea de inspección y de por qué un coche sale con el sello de desfavorable.
Lo que puedes (y debes) revisar tú mismo en 10 minutos
Hay una serie de comprobaciones básicas que cualquiera puede hacer en el garaje o en la calle. Hacer esto te puede ahorrar el viaje y las tasas de la segunda inspección. No necesitas herramientas, solo tus ojos y oídos.
- Todas las luces. Y cuando digo todas, son todas. Posición, cruce, carretera, intermitentes (los cuatro y los de emergencia), marcha atrás, antinieblas (delantera si la lleva, trasera es obligatoria) y la de la matrícula. Pide a alguien que pise el freno para ver las tres luces de freno. Una bombilla fundida es un fallo leve, pero si son varias o una principal, puede ser grave.
- El claxon. Púlsalo. ¿Suena? Bien.
- Limpiaparabrisas. Acciona los limpias y el chorro de agua. Si las escobillas dejan un rastro o no barren bien, cámbialas. Si no sale agua, rellena el depósito. Una luna sucia y sin poder limpiarla es un defecto.
- Cinturones de seguridad. Tira de todos ellos, comprueba que bloquean al dar un tirón seco y que recogen bien.
- Matrículas. Deben estar bien sujetas, limpias y sin números borrados. Una matrícula ilegible es un fallo.
Esto es lo mínimo. Si algo de esto falla, arréglalo antes de ir. Una bombilla cuesta muy poco; una segunda inspección, tiempo y dinero.
Neumáticos y frenos: los dos puntos críticos de seguridad
Aquí entramos en materia seria. Estos dos elementos son causa directa de rechazo y, lo que es más importante, son vitales para tu seguridad.
Neumáticos
El inspector se va a agachar a mirar tus ruedas. Buscará tres cosas:
- Profundidad del dibujo: El mínimo legal es de 1,6 mm. La mayoría de neumáticos tienen testigos de desgaste en los surcos. Si la banda de rodadura está a la altura del testigo, hay que cambiarlos.
- Desgaste irregular: Si el neumático está más gastado por un borde que por otro, es un síntoma de mala alineación. Es un fallo y, además, te estás comiendo las ruedas antes de tiempo.
- Estado general: Buscará bultos, cortes, grietas o deformaciones. Un neumático en mal estado puede reventar.
También comprobará que las medidas, el código de velocidad y el índice de carga sean los que figuran en la ficha técnica del coche.
Frenos
En la ITV meten el coche en un frenómetro que mide la fuerza de frenado de cada rueda y el desequilibrio entre las ruedas de un mismo eje. No puedes medir esto en casa. Lo que sí puedes notar es si el coche frena mal, si vibra el volante al frenar, si el pedal está muy duro o muy blando, o si escuchas chirridos metálicos. Todo eso son señales de que los discos, las pastillas o el líquido de frenos no están bien.
El freno de mano también lo comprueban. Tiene que ser capaz de retener el coche en una pendiente.
El fantasma de los gases: por qué fallan tantos coches
La prueba de emisiones es el gran filtro, sobre todo en coches diésel con unos años. La conducción urbana de L’Hospitalet, de mucho ‘arranca y para’, es especialmente dañina para los sistemas anticontaminación.
- En diésel: Miden la opacidad de los humos. Un humo negro y denso significa mala combustión. Las causas más comunes son problemas en el filtro de partículas (FAP), la válvula EGR sucia o fallos en los inyectores. Llevar el coche un rato por autovía a un régimen un poco más alto de lo normal antes de la prueba puede ayudar a limpiar el sistema.
- En gasolina: Miden el nivel de monóxido de carbono (CO). Un valor alto suele apuntar a problemas en el catalizador, la sonda lambda o el sistema de encendido (bujías, bobinas).
Si el testigo de ‘fallo motor’ está encendido en el cuadro, el resultado es desfavorable directamente, aunque los gases salgan bien. Ese testigo indica que la centralita ha detectado una anomalía.
Holguras y fugas: lo que no se ve pero te tumba la inspección
Cuando meten el coche en el foso, un inspector lo mueve con unas placas para comprobar el estado de la suspensión, la dirección y los bajos. Es una de las partes más reveladoras de la inspección.
Buscan holguras en elementos como las rótulas de dirección y suspensión, y los silentblocs. Una holgura significa que hay una pieza con demasiado juego, lo que se traduce en imprecisión en la conducción y ruidos. También revisan que los amortiguadores no tengan fugas de aceite.
Además, miran debajo del motor y la caja de cambios en busca de fugas de aceite o anticongelante. Si hay una fuga con goteo, es un defecto grave y motivo de rechazo. Una mancha de aceite vieja puede pasar, pero una fuga activa, no.
La pre-ITV en el taller: ¿cuándo merece la pena?
Seamos claros: si tu coche tiene menos de cuatro años, le haces el mantenimiento cuando toca y no notas nada raro, es muy probable que no necesites una pre-ITV. Pasarás sin problemas.
¿Cuándo la recomendamos nosotros?
- En coches de más de 8-10 años.
- Si has comprado el coche de segunda mano hace poco y no conoces su historial.
- Si notas algún comportamiento extraño: ruidos, vibraciones, humos, etc.
- Si simplemente quieres ir con la total tranquilidad de que está todo revisado por un profesional.
En una revisión pre-ITV repasamos los mismos puntos que en la estación: gases, frenos, reglaje de faros y, con el coche en el elevador, holguras y fugas. La diferencia es que si encontramos un fallo, lo podemos corregir antes de que vayas a la inspección oficial.
Un último consejo de oficio
No dejes la ITV para el último día. Si te la dan desfavorable, tienes un plazo para volver (generalmente un mes, pero compruébalo). Si vas con tiempo, tendrás margen para solucionar los posibles defectos sin prisas y sin el riesgo de que te caduque la inspección y no puedas mover el coche.
La ITV no es un trámite para recaudar. Es un control que garantiza que los vehículos que circulan por nuestras calles, también aquí en L’Hospitalet, cumplen unos mínimos de seguridad y respeto por el medio ambiente. Un coche que pasa la ITV es, como mínimo, un coche seguro.