Guía completa
Rampas, columnas y huecos de un palmo
Quien aparca en L’Hospitalet sabe lo que es buscar sitio en Collblanc o en la Torrassa un martes por la tarde. Las calles son estrechas, los huecos justos y muchos garajes comunitarios tienen rampas en curva con columnas pegadas al carril. De ahí sale buena parte del trabajo de chapa que vemos: esquinas de paragolpes raspadas, aletas traseras con la marca de una columna y puertas con el canto de otra puerta grabado.
Son daños pequeños que suelen quedarse meses sin arreglar. El problema llega cuando el raspón ha dejado el metal a la vista.
Un caso de los que más se repiten
Un coche familiar entra con la aleta trasera derecha hundida unos dedos y la pintura levantada en una franja larga. La rampa del edificio gira a la izquierda y el conductor cerró un poco antes de tiempo. Nada grave, pero el golpe ha deformado también el borde del paso de rueda.
Lo primero es mirar la pieza con luz rasante: así se ve si la deformación sigue más allá de la zona pintada. Luego se recupera la forma desde dentro cuando hay acceso, o tirando desde fuera cuando no lo hay. Con la chapa ya en su sitio se aplica una capa fina de masilla solo donde hace falta, se lija y se protege el metal con aparejo.
El color se prepara con el código de pintura del coche y la fórmula del fabricante, y se prueba antes en una plaqueta. Como los metalizados cambian de tono según el ángulo, el color se difumina hacia la puerta trasera para que el ojo no encuentre un corte. Barniz, secado, pulido y una última revisión al aire libre, que es donde se nota cualquier diferencia.
El litoral también pinta
Entre la humedad del verano, el ambiente salino que llega desde el puerto y la Zona Franca y el sol que cae sobre los coches que duermen en la calle, la pintura de esta zona envejece de una manera concreta. El barniz del techo y del capó se vuelve mate, y en los bordes de las puertas aparecen burbujas que casi siempre esconden óxido.
Esas burbujas no se arreglan con un retoque de bote. Hay que abrir la zona hasta llegar a metal sano, tratarlo y volver a pintar. Cuanto antes se haga, menos superficie hay que tocar.
Qué pasa con la aseguradora
Si el golpe tiene un responsable o tu póliza lo cubre, consulta con el taller la disponibilidad para reparar tu vehículo a través de tu seguro de coche. Te entregamos la valoración por escrito, con las piezas y las horas detalladas, para que la presentes a tu compañía. Si el daño es pequeño, a veces sale más a cuenta no dar parte; eso lo decides tú con los números delante.
Antes de traerlo
Ayuda que nos mandes fotos del golpe hechas de lado, no de frente: la deformación se ve mucho mejor así. Con eso podemos darte una primera idea del alcance y del tiempo que estará el coche en el taller.
Para enviarnos las fotos o pedir hora, escríbenos al 631 687 779.