Guía completa

Lo que sufren los frenos aquí

Recorrer la Gran Via de Plaça d’Europa a la entrada de Barcelona en hora punta supone frenar decenas de veces en pocos kilómetros. Lo mismo pasa en la Travessera de Collblanc o en las calles de Pubilla Cases. Para las pastillas delanteras es un trabajo continuo, y por eso en un coche de uso urbano se gastan bastante antes que en uno que hace carretera.

Las furgonetas de reparto, los taxis y los VTC lo notan todavía más. Van cargados, paran a cada momento y acumulan horas de frenada que no se reflejan del todo en el cuentakilómetros.

Cómo leer lo que notas

Un pitido agudo y constante al frenar. Suele ser el avisador metálico de la pastilla. Está diseñado precisamente para sonar cuando queda poco material.

Un roce grave, como metal contra metal. La pastilla se ha terminado y el soporte está tocando el disco. Aquí ya no hay que esperar.

Chirrido solo las primeras frenadas de la mañana. Puede ser humedad u óxido superficial en el disco, algo habitual con el ambiente húmedo de la costa. Si desaparece tras un par de frenadas, normalmente no es grave.

Vibración en el volante. Disco delantero deformado o con depósitos irregulares. Se nota más al frenar desde velocidad, por ejemplo al llegar a la salida de la Ronda Litoral.

Pedal blando o que baja más que antes. Hay que revisar el líquido, posibles fugas y el estado de los latiguillos.

El coche se va hacia un lado al frenar. Una pinza agarrotada o unas guías sucias hacen que un lado frene más que el otro.

Pastillas solas o con discos

No hay una regla fija. Si el disco conserva grosor por encima del mínimo grabado en su borde, no tiene un escalón marcado y gira sin alabeo, puede seguir con pastillas nuevas. Si está al límite, montar pastillas nuevas sobre él acorta su vida y empeora la frenada. Lo medimos y te enseñamos el resultado. Cuando hay que cambiar discos, se hace siempre por pares en el mismo eje, para que el coche frene igual a los dos lados.

El líquido, el que nadie mira

El líquido de frenos absorbe humedad del aire con el paso del tiempo. Con un clima húmedo como el nuestro, ese proceso no se detiene. Un líquido viejo hierve antes en una frenada exigente y el pedal se vuelve esponjoso justo cuando más falta hace. El intervalo de cambio lo fija el fabricante; lo comprobamos en cada revisión de frenos.

Al terminar

Limpiamos y engrasamos las guías de la pinza, apretamos las ruedas con el par correcto y salimos a probar el coche con frenadas progresivas. Todo con la garantía legal vigente en España.

Si notas alguno de estos síntomas, pide hora en el 631 687 779.