Guía completa
El líquido que casi nadie mira hasta que falla algo caro
El refrigerante suele cambiarse una vez, en el concesionario al comprar el coche, y luego pasa 200.000 km sin que nadie le preste atención. El problema es que se degrada con el tiempo: pierde sus propiedades anticorrosivas y, sin que lo notes en el día a día, empieza a dañar por dentro componentes que sí son caros de reparar — radiador, bomba de agua, termostato, intercambiador de aceite.
No todos los anticongelantes son iguales
Cada fabricante exige un tipo concreto de refrigerante, y la diferencia no es solo de color. El G12, G12+, G12++ y G13 son los de la familia VAG (Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Cupra), compatibles entre las distintas versiones. Toyota, Mazda y Honda suelen especificar OAT azul. Ford recurre a HOAT amarillo. Mercedes y BMW antiguos usaban G48, sustituido por G12++ en los modelos más recientes. Hyundai y Kia trabajan con OAT verde, y Stellantis (Peugeot, Citroën) tiene su propia especificación.
Mezclar familias distintas no es una cuestión estética: la química reacciona, precipita partículas y esas partículas terminan obstruyendo el radiador. Por eso confirmamos siempre el tipo correcto antes de tocar el sistema, ya sea consultando el manual, la etiqueta del depósito o verificando por matrícula si hay dudas.
Cambio simple o vaciado completo
Un cambio simple (50-80 €) vacía el depósito y el radiador, pero deja dentro del bloque motor una parte del líquido antiguo — suficiente como mantenimiento periódico si se hace con regularidad. Un purgado completo (80-130 €) vacía también el bloque, así que el resultado es refrigerante 100% nuevo en todo el circuito. Lo recomendamos si es la primera vez que se hace, si cambias de tipo de refrigerante, o si el sistema mostraba señales de contaminación.
Los síntomas que no conviene ignorar
Un testigo de temperatura que se enciende pide parar el motor, no seguir circulando a ver si baja solo. Una pérdida visible apunta a un latiguillo o una junta, reparación sencilla si se atiende pronto. Y una pérdida sin ninguna mancha visible es la que más nos hace sospechar de algo interno — junta de culata o intercambiador — y ahí sí conviene diagnóstico inmediato antes de que el problema vaya a más.