Guía completa
Un golpe que casi todo el mundo ha dado alguna vez
Rozar el bordillo al aparcar es de los daños más comunes que le pasan a un coche, ya sea maniobrando en marcha atrás en una plaza estrecha o entrando a un garaje con poco margen. El resultado es una llanta rayada que no compromete la seguridad pero sí el aspecto del coche — y arreglarla, entre 60 y 120 €, sale mucho más rentable que sustituirla, donde una llanta nueva puede costar entre 200 y 800 € según diseño y marca.
Cuatro tipos de daño, cuatro técnicas distintas
Pintado tras un raspón es lo más frecuente: lijado de la zona, masilla si hace falta, pintado en cabina con esmalte específico para llanta y curado correcto. Queda como nueva a la vista.
Enderezado de deformación entra en juego cuando un bache serio ha doblado el borde. Una máquina específica aplica presión controlada hasta recuperar la geometría original — solo viable si la deformación es leve o media y no hay grietas.
Diamantado en torno CNC, para llantas premium con acabado de aluminio visto. Requiere una cuchilla de diamante que recorre la superficie y devuelve el brillo de fábrica; sin ese torno, simplemente no se puede igualar.
Soldadura con argón, para grietas o picaduras en la zona donde apoya el neumático. Si el daño es pequeño y reparable, la soldadura resuelve; si es estructural, la sustitución es la única opción responsable.
Llantas premium, cuidado especial
Marcas como BBS, OZ o Vossen, así como los acabados diamantados de gama alta (Audi RS, BMW M, AMG), piden atención adicional: algunas piezas son de uso único y hay anclajes que conviene preservar durante el proceso. Lo tenemos en cuenta desde el primer momento si nos avisas del modelo.
Cuándo no vale la pena reparar
Hay casos donde la sustitución es la única respuesta responsable: grieta estructural visible, un golpe muy severo que pueda comprometer la integridad de la pieza, o reparaciones previas hechas sin técnica profesional que dejan la zona debilitada. La llanta soporta el peso del coche y encaja los esfuerzos de frenadas y curvas — no es zona donde escatimar por ahorrar unos euros.
Si vas a pintar una llanta y las otras tres arrastran años de desgaste en la pintura, plantéate pintarlas las cuatro: el resultado es más uniforme y, si piensas vender el coche, se nota en la impresión general que da.