Guía completa

La dirección y la vida de aparcamiento

Si hay una pieza que sufre con la forma de aparcar en Hospitalet, es la dirección. Buscar sitio en la calle obliga a maniobrar mucho: volante a tope a un lado, a tope al otro, a veces con la rueda apoyada contra el bordillo. Los garajes comunitarios de bloques antiguos, en el Centre, Sanfeliu o Can Serra, tienen curvas cerradas y columnas que obligan a girar del todo con el coche casi parado.

Ese gesto, repetido a diario, carga especialmente la bomba en una dirección hidráulica y el motor de asistencia en una eléctrica. Y cada roce con el bordillo transmite un golpe a las bieletas y a las rótulas.

Pistas que da el volante

Antes de traer el coche, fíjate en cuándo aparece el síntoma. Ayuda mucho al diagnóstico:

  • Solo al aparcar, en parado. Si cuesta girar, suele ser la asistencia. Si cruje, mira más hacia la suspensión que hacia la dirección.
  • Al pasar baches con el volante recto. Un golpeteo seco que sube hasta las manos apunta a rótulas o bieletas con juego.
  • En recta por la Gran Via o la C-31. Si el coche se va hacia un lado, empieza por las presiones de los neumáticos; si están bien, es geometría o una pieza desgastada.
  • Al girar a fondo. Un ligero ruido al llegar al tope puede ser normal en hidráulica, pero un chirrido mantenido no lo es.
  • Con el motor recién arrancado en frío. En hidráulica, un zumbido que desaparece al calentar indica que la bomba trabaja con dificultad o que el líquido está bajo.

Hidráulica o eléctrica: dos mundos

La dirección hidráulica usa una bomba que mueve líquido a presión hacia la cremallera. Sus fallos son casi siempre mecánicos: fugas en latiguillos, fuelles rotos por los que se escapa el líquido, bombas que pierden presión. Se ven, se oyen y muchas veces se reparan pieza a pieza.

La eléctrica no tiene líquido. Un motor ayuda al giro y un sensor mide la fuerza que haces en el volante. Cuando falla, suele encenderse un testigo y la memoria del módulo guarda códigos. Aquí el diagnóstico empieza con el equipo de diagnosis y sigue revisando conectores y alimentación, porque una batería débil también puede provocar fallos de asistencia.

Cremallera: reparar o sustituir

No todas las cremalleras admiten reparación con garantías. Cuando el desgaste interno es pequeño y la avería es una fuga localizada, cambiar juntas puede tener sentido. Si el eje tiene marcas o holgura, el arreglo no dura. En las eléctricas con motor integrado, lo habitual es sustituir el conjunto. Te explicamos qué opción encaja con tu coche antes de empezar.

Después de tocar la dirección

Cualquier cambio de rótulas, bieletas o cremallera modifica la convergencia. Por eso, al terminar, se comprueba la geometría y se ajusta a los valores del fabricante. En coches con asistentes de carril o con control de estabilidad que usa el ángulo del volante, además se calibra el sensor de ángulo de dirección.