Guía completa
El cambio más visible que se le puede hacer a un coche
Pintar un coche entero es la operación estética con más impacto de todas: recupera de golpe el brillo perdido por años de sol, borra pequeños daños repartidos en varias zonas, y permite —si se quiere— cambiar de color de forma definitiva. Bien hecho, aguanta quince o veinte años sin dar problemas. Mal hecho, se nota desde el primer día: chorreaduras, polvo atrapado en el barniz, un color que no acaba de igualar con las zonas que no se han tocado.
Por qué importa el entorno de pintado
La calidad de un repintado depende de un entorno limpio (cualquier mota de polvo queda atrapada para siempre en la pintura), de una temperatura estable durante el curado y de un tiempo de secado respetado entre capa y capa. Saltarse cualquiera de esos pasos da un resultado peor y con menos años de vida útil, por mucho que la mano de obra sea buena.
Igualar el color exacto
Uno de los puntos que más diferencia un trabajo cuidado de uno apresurado es el color. La pintura original de un coche con años se ha descolorado con el sol, así que el código de fábrica ya no coincide exactamente con el tono actual del coche. Partimos de la fórmula del fabricante, comparamos con el tono real en varias zonas y ajustamos la mezcla con pruebas hasta igualarlo — sin este paso, el resultado se nota, sobre todo en las juntas entre paneles.
Trabajamos con pintura bicapa al agua de gama profesional, con sistemas de mezcla para prácticamente cualquier color de fábrica.
Tipos de acabado
Una pintura sólida (blanco, negro, rojo básico) es la más sencilla: capa única más barniz. La metalizada añade una capa con escamas de aluminio. La perlada suma otra capa más y por eso exige más trabajo. El mate necesita un barniz específico que no se pule de la forma habitual y pide un cuidado distinto en el lavado.
Garantía
La garantía legal vigente en España cubre defectos de pintura como descamado, pelado o pérdida prematura de brillo; si aparece alguno por defecto del trabajo, lo corregimos. La garantía no cubre golpes o daños nuevos posteriores a la entrega, que se tratan como cualquier reparación puntual.