Guía completa
Qué se revisa, en orden
Un turbo sopla aire a presión al motor aprovechando la energía de los gases de escape. Cuando algo falla en ese circuito, la centralita suele cortar potencia para protegerse. El síntoma es el mismo tanto si el problema es un manguito de pocos centímetros como si el turbo está acabado, así que seguimos un orden:
- Lectura de la centralita. Códigos guardados y, sobre todo, la presión que pide el motor frente a la que realmente mide, en una prueba real.
- Fugas de admisión. Presurizamos el circuito para encontrar manguitos rajados, abrazaderas sueltas o un intercooler perforado. En coches que pasan mucho tiempo bajo el sol de verano, las gomas se cuartean antes.
- Sensores. El de presión de sobrealimentación y el caudalímetro pueden dar datos falsos y hacer que la centralita corte potencia con el turbo sano.
- Geometría variable. En los diésel, los álabes que regulan el paso de los gases se llenan de carbonilla y se quedan agarrotados. A veces una limpieza resuelve.
- El propio turbo. Juego del eje, roces de los rodetes, aceite donde no debe haberlo.
Solo cuando los cuatro primeros puntos están descartados tiene sentido hablar de cambiar el turbo.
El tipo de uso en L’Hospitalet
Buena parte del parque de la ciudad son diésel de uso diario que casi nunca ruedan a velocidad sostenida. Recorridos cortos entre Can Serra, la Florida y Pubilla Cases, atascos en la Gran Via y en el acceso a la Ronda de Dalt, aparcar y arrancar varias veces al día. Con ese patrón, la recirculación de gases y la regeneración del filtro de partículas no se completan bien, y la carbonilla acaba en la admisión y en la geometría variable.
Luego llega el día de salir por la A-2 hacia Martorell o por la C-32, se pide fuerza en una incorporación y el coche entra en modo de emergencia. Es un aviso frecuente en coches que solo hacen ciudad.
Pasa también lo contrario con furgonetas de reparto que se apagan nada más llegar a la Zona Franca tras un tramo de vía rápida, con el turbo todavía muy caliente. El aceite que queda dentro se degrada y, con el tiempo, el eje sufre.
Si hay que cambiarlo
Cuando el turbo está dañado, lo primero es entender por qué. Un turbo nuevo sobre el mismo aceite contaminado o con un tubo de engrase parcialmente obstruido repite la avería. En la sustitución:
- Aceite y filtro nuevos, del tipo que pide el fabricante.
- Tubos de alimentación y retorno revisados o sustituidos si están sucios.
- Intercooler y manguitos limpios de aceite, para que no lo arrastren al motor.
- Filtro de aire nuevo, para que no entren partículas.
- Cebado del engrase antes del primer arranque.
Después, una prueba en carretera con el registro de la presión pedida y conseguida.
Llámanos al 631 687 779 con el modelo y, si lo tienes, el código de avería. Te decimos qué conviene revisar antes de venir.